Vuelve Tótila Albert, el visionario escultor chileno
Martes, 29 de Septiembre del 2009
El Parque de las Esculturas de Providencia inaugura hoy una retrospectiva en torno a este artista clave del siglo XX.
Maureen Lennon Zaninovic
Como suele pasar con muchos escultores -cuyas obras están emplazadas en el espacio público-, se los reconoce más por sus creaciones que por su nombre de pila. Una sentencia que encaja muy bien con el espíritu de Tótila Albert (1892-1967), autor, entre otros, de "Monumento a Rodó" (1944), ubicado muy cerca de las Torres de Tajamar y de la escultura a Pedro Aguirre Cerda, en el Cementerio General.
Hijo de padre alemán (un connotado científico responsable del cultivo del salmón en Chile), Albert creció en un mundo muy cosmopolita y de avanzada. Incluso fue su propio progenitor quien lo impulsó a seguir sus estudios en Alemania.
Para Ramón Castillo, curador del Museo de Bellas Artes, "su permanencia en Alemania, entre 1915 y 1939, no sólo le entregó las herramientas académicas para producir obras, sino que además lo involucró en problemáticas existenciales del hombre que no pudo menos que convertir en modelo y tema permanente".
Justamente, ese importante período berlinés se recoge en una retrospectiva que se inaugura esta tarde (19:30 horas) en el Museo Parque de las Esculturas de Providencia. Son más de 20 obras, la mayoría en bronce y yeso, facilitadas por su hija Luz Albert. La idea es hacer justicia a uno de los escultores chilenos clave del siglo XX. Como cuenta Ernesto Muñoz, curador de esta muestra (la última exhibición monográfica fue hace dos décadas), "su estadía en Europa fue clave, ya que comienza a recibir influencias del expresionismo alemán y del simbolismo. Muchas de las obras que mostraremos de ese período son inéditas. Lamentablemente varias se perdieron durante la II Guerra Mundial, a raíz de los bombardeos". Pero también, se exhibirán piezas de su último período de estadía en Chile.
Rompe moldes
Manuel Fuentes, investigador del Instituto Cultural de Providencia, resalta el impacto que produjo el Viejo Continente en la cristalización de su obra. "Llegó en un momento en que Europa está viviendo un nuevo renacimiento, con el surgimiento de Stravinsky y la física cuántica. Inserto en este mundo, comienza a elaborar una serie de trabajos que no se circunscriben a la escultura, también da curso a una poesía críptica, al estilo de Vicente Huidobro, donde pasa a una sublimación del espíritu, se eleva más allá y se transforma en un visionario".
Para Ernesto Muñoz, el tema espiritual es clave para entender su creación. "Él mostró mucho interés en una enseñanza que no me atrevería a llamar esotérica, pero sí muy esencial, conectada con la meditación y ese vigor dejó huella no sólo en el arte, sino también en importantes intelectuales y ecologistas nacionales".
Ramón Castillo, en tanto, resalta su actitud rompedora de moldes, "porque el artista impuso una línea de trabajo volumétrico que hasta antes de la década del 40 no tuvo escenario ni adeptos".
"Su arte fue una búsqueda de la expresión simbólica de sus tres obsesiones permanentes: la pareja humana, la muerte y el patriarcado".
CLAUDIO NARANJO
Psiquiatra
Maureen Lennon Zaninovic
Como suele pasar con muchos escultores -cuyas obras están emplazadas en el espacio público-, se los reconoce más por sus creaciones que por su nombre de pila. Una sentencia que encaja muy bien con el espíritu de Tótila Albert (1892-1967), autor, entre otros, de "Monumento a Rodó" (1944), ubicado muy cerca de las Torres de Tajamar y de la escultura a Pedro Aguirre Cerda, en el Cementerio General.Hijo de padre alemán (un connotado científico responsable del cultivo del salmón en Chile), Albert creció en un mundo muy cosmopolita y de avanzada. Incluso fue su propio progenitor quien lo impulsó a seguir sus estudios en Alemania.
Para Ramón Castillo, curador del Museo de Bellas Artes, "su permanencia en Alemania, entre 1915 y 1939, no sólo le entregó las herramientas académicas para producir obras, sino que además lo involucró en problemáticas existenciales del hombre que no pudo menos que convertir en modelo y tema permanente".
Justamente, ese importante período berlinés se recoge en una retrospectiva que se inaugura esta tarde (19:30 horas) en el Museo Parque de las Esculturas de Providencia. Son más de 20 obras, la mayoría en bronce y yeso, facilitadas por su hija Luz Albert. La idea es hacer justicia a uno de los escultores chilenos clave del siglo XX. Como cuenta Ernesto Muñoz, curador de esta muestra (la última exhibición monográfica fue hace dos décadas), "su estadía en Europa fue clave, ya que comienza a recibir influencias del expresionismo alemán y del simbolismo. Muchas de las obras que mostraremos de ese período son inéditas. Lamentablemente varias se perdieron durante la II Guerra Mundial, a raíz de los bombardeos". Pero también, se exhibirán piezas de su último período de estadía en Chile.Rompe moldes
Manuel Fuentes, investigador del Instituto Cultural de Providencia, resalta el impacto que produjo el Viejo Continente en la cristalización de su obra. "Llegó en un momento en que Europa está viviendo un nuevo renacimiento, con el surgimiento de Stravinsky y la física cuántica. Inserto en este mundo, comienza a elaborar una serie de trabajos que no se circunscriben a la escultura, también da curso a una poesía críptica, al estilo de Vicente Huidobro, donde pasa a una sublimación del espíritu, se eleva más allá y se transforma en un visionario".
Para Ernesto Muñoz, el tema espiritual es clave para entender su creación. "Él mostró mucho interés en una enseñanza que no me atrevería a llamar esotérica, pero sí muy esencial, conectada con la meditación y ese vigor dejó huella no sólo en el arte, sino también en importantes intelectuales y ecologistas nacionales".
Ramón Castillo, en tanto, resalta su actitud rompedora de moldes, "porque el artista impuso una línea de trabajo volumétrico que hasta antes de la década del 40 no tuvo escenario ni adeptos".
"Su arte fue una búsqueda de la expresión simbólica de sus tres obsesiones permanentes: la pareja humana, la muerte y el patriarcado".
CLAUDIO NARANJO
Psiquiatra

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