Imágenes de Lola Falcón: Vitalidad fotográfica
Muy poco se sabe de las primeras fotógrafas chilenas. Si ellas ostentan los méritos de Lola Falcón (1907-2000), sería urgente rescatarlas. Es que constituye una valiosa novedad la exposición que el MAC del Forestal dedica a esta artista. Ya la primera instantánea que el montaje entrega -"Puerto no identificado"- asombra por lo original del tema, por el vigor del encuadre y la composición, por la sugerencia expresiva. Y son estos atributos propios de la autora, pero que consiguen aquí su máxima manifestación. Así, deja ver esta toma un juego de perspectivas plenas de dinamismo. A través de la diversa actitud de tres hombres anónimos y de un ordenado, de un firme claroscuro, se va dirigiendo la mirada del espectador hasta un fondo protagonizado por un barco repleto de turistas. Como la totalidad de la exhibición, resulta una foto en blanco y negro, más bien en amplio formato.
A continuación tenemos cinco momentos de un bajo Nueva York de 1948, callejero y sin nada de glamour. Sin embargo poseen admirable vitalidad sus fachadas impersonales, sucias, deterioradas, sus espontáneos transeúntes. Algo semejante ocurre con cinco vistas de París, trece años después. En ellas se hace hincapié en el comercio, aunque la acentuación de las oscuridades perjudica entrever esa atmósfera peculiar de la ciudad. Todo lo contrario a los asuntos anteriores, un políptico con nueve fotografías destacan la miseria de las poblaciones marginales chilenas en 1956. Eso no impide que luzcan el encanto natural de grupos de niños. Asimismo, Falcón sabe captar la vibración humana en sus retratos. Recordemos la cabeza con algo de tortuga de Einstein, un joven y displicente Mario Carreño, una Rayén Quitral con vestido y peinado ajenos a ella, un soñador Tótila Albert en acción, el pesimismo bien nacional con que mira Rubén Azócar.
Alvarado, Fernández, Buttazzoni
En Galería Isabel Aninat llama la atención el treintañero Rodrigo Alvarado. Para su integración de nueva figuración y lirismo pop recurre al collage en sus pinturas -cuatro en tamaño grande- y trabajos gráficos -bonito dibujo al carboncillo-. Logra imágenes personales y usa con acierto el color. Sobre todo convencen, respecto de lo primero, sus dos cuadros con pajaritos, palabras y breve texto. Pero también nos ofrece volúmenes. Ejecutados con restos de mobiliario y marcos -recuerdan los ensamblajes de la norteamericana Nevelson-, con hormas de zapato bien administradas, conforman un bloque y tres relieves. Uno de estos últimos, de veras hermoso, es circular, en violeta sobre blanco. También aporta cajas más pequeñas con objetos, donde sobresale aquel trágico cubículo negro que porta un número ocho.
Dos pintoras nos propone Galería A.M.S. Marlborough. Para Patricia Fernández son lo suyo los amplios espacios marcadamente apaisados y con horizontes que buscan la esencia del paisaje. Si dejamos de lado uno entorpecido por segmentos de círculo, ellos se acercan a la sensualidad de la naturaleza, capturando esos límites inciertos entre tierra o aguas y cielos nubosos, por más que se alejen del dato reconocible. Los aspectos recién anotados no quitan atractivos a la serie "Pliegues", abstractos pedazos de lino impregnados de tintura y desgarrados con refinamiento. Estos, cuanto más sencillos, más interesantes.
Loreto Buttazzoni, por su parte, recurre a juguetonas fragmentaciones, siempre circulares, pintadas con tintas de color sobre papel. Mediante técnica puntillista define la parte inferior de las piernas de una paseante y su perro, si bien nunca los enseña de cuerpo entero. Cada soporte circular conforma un ondulado desarrollo sobre el muro de la sala. Igual factura emplea para visiones vegetales, las que se reúnen con las piernas en otra agrupación. De modo vertical se despliegan, entretanto, asomos del zapato rojo de la protagonista humana.
Fotografías de Lola Falcón
Lugar : MAC. Parque Forestal
Fecha : Hasta el 20 de septiembre
OJO CON
Hay honda vitalidad de las fotografías, que permiten a Lola Falcón rescatar visiones cosmopolitas.











