Viernes 12 de Marzo
Augusto Barcia
Espacios
Descripción:
Oleo sobre Lino 120x130 cms. 1990
BIOGRAFÍA
Reseña Artística:
Dedicado en sus inicios a la pintura de retratos, hacia 1949 abandonó la figura humana para dedicarse al paisaje, inspirado por un viaje al altiplano boliviano que lo hizo interesarse por los cambios atmosféricos y los efectos de luz. En un afán por contrastar la visión romántica de los maestros chilenos que habían cultivado el tema, con una visión moderna, estudió la pintura de Valenzuela Llanos, Agustín Abarca, Juan Francisco González y Arturo Gordon. De su maestro Burchard había aprendido el gusto por la contemplación de la naturaleza y la pintura de manchas simples y armonías abstractas. La pintura de Barcia se convirtió entonces en una interpretación subjetiva del paisaje chileno, marcado por la independencia del color, cuya intensidad y fuerza surge en sus obras, no solo como manifestación de la luz sino como modalidad del volumen y masa que se impone por sobre la línea del dibujo.
El pintor contempló la naturaleza que lo rodeaba, y luego la pintó despojándola de los elementos anecdóticos, mostrando una visión plena de movimiento y agitación. Fuertes colores surgieron de su paleta acentuando el dramatismo de campos, mares y montañas, nubes y cielos tormentosos. El autor recurrió a pinceladas anchas y ondulantes, a azules y verdes intensos, rojos y cálidos anaranjados que mezcló con blancos y oscuros para intensificar los efectos atmosféricos.
Sobre su obra Barcia expresó: “Aspiro a una intensa y profunda expresión de la naturaleza, cada trazo, cada tono refleja una lucha dramática por aprender la alucinante revelación del espíritu, que es el que compone y corrige, sin recurrir al cotejo de la visión original, la que tiende a disolverse, interpretada en síntesis en grandes volúmenes cargados de introspección y de elementos subjetivos”.
El pintor contempló la naturaleza que lo rodeaba, y luego la pintó despojándola de los elementos anecdóticos, mostrando una visión plena de movimiento y agitación. Fuertes colores surgieron de su paleta acentuando el dramatismo de campos, mares y montañas, nubes y cielos tormentosos. El autor recurrió a pinceladas anchas y ondulantes, a azules y verdes intensos, rojos y cálidos anaranjados que mezcló con blancos y oscuros para intensificar los efectos atmosféricos.
Sobre su obra Barcia expresó: “Aspiro a una intensa y profunda expresión de la naturaleza, cada trazo, cada tono refleja una lucha dramática por aprender la alucinante revelación del espíritu, que es el que compone y corrige, sin recurrir al cotejo de la visión original, la que tiende a disolverse, interpretada en síntesis en grandes volúmenes cargados de introspección y de elementos subjetivos”.


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